viernes, 16 de septiembre de 2011

CAPITULO 7°

Bill me tenia apresada contra la pared aun que estaba elevada con su delicioso aroma y el rose de sus labios en mi cuello pude sentir una sensación de que nos miraban, levante mis ojos y era Nico que con su mirada me demostró lo enojado que estaba. Yo solo empuje a Bill y salí detrás de Nico él dejando a Bill atrás…

-Nico  espera –grite desesperada

Solo podía ver como Nico salía de la casa  en  la avenida, pase sin pensar lo único que quería era alcanzarlo y aclarar las cosas cuando una voz detrás me grita

-Cuidado-

Lo único que pude sentir fue  el auto casi encima mío la distancia era mínima y los brazos de Bill rodeando mi cintura lo voltee a mirar y tenia una cara de pánico y la respiración  súper agitada.

-estas bien?-pregunto un hombre rubio, alto, tenia full body que OMG… mientras se bajaba de su auto

-Sí, estoy bien gracias- dije aun con mucho miedo

-No vuelvas hacer eso –me dijo Bill


Prov. Laura

Me levante de la mesa  y coloque los platos del postre  y cuando estaba  organizándolos sentí  unos  ricos  y suaves besos por mi cuello  y no pude evitar cerrar mis ojos y sentir esa sensación tan agradable,   en un momento tenia a Tom enfrente mío  acercando sus labios  sin poder decir ni una sola palabra sentí algo frio eran sus suaves y delicados labios  sobre los míos  que los besaba con mucha pasión,  subió mi blusa, acariciaba mi espalda debajo de esta y aun que mi cuerpo me pedía que no paráramos, lo solté y lo retire de mi

-yo no soy la clase de chica a la que estas acostumbrado-lo dije en un tono frio y cortante mientras volvia a acomodar mi blusa.

Y me dispuse a subir las escaleras  solo vi que Tom salió detrás de  mi

-espera espera, no te lo tomes de esa forma- dijo Tom mientras subía las escaleras detrás mío

Cuando me alcanzo me tomo entre sus brazos y me dijo

-Tú crees que si solo quisiera tener sexo contigo estuviera hoy aquí, hay muchas chicas en Alemania con las que lo pudiera hacer-lo dijo en un tono muy romántico.

Esas palabras me llenaron de alegría y solo se repetían en mi mente y sin antes poder responder sentimos un frenazo que provenía de la calle Tom y yo salimos corriendo.

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